EDUCACIÓN FINANCIERA
Todos los días nos enfrentamos a la toma de decisiones relacionadas con el uso de nuestros recursos económicos. ¿Cómo y en qué gastar?, ¿Cómo puedo ahorrar?, ¿Cómo y cuándo pedir un crédito para comprar una casa?, entre otras muchas preguntas y dudas que surgen en nuestra vida cotidiana.
Con la finalidad de encontrar una respuesta a esas preguntas que nos hacemos con frecuencia, podemos comenzar por implementar la educación financiera en nuestras vidas.
La educación financiera es el proceso por medio del cual adquirimos conocimientos, habilidades y capacidades que nos permiten tomar mejores decisiones en cuanto al manejo de nuestros recursos, hacer juicios informados y saber a dónde acudir a pedir ayuda y asesoría para sacarle más jugo a nuestro dinero.
La educación financiera nos ayuda a mantener finanzas sanas enseñándonos a administrar nuestros ingresos y a gastar mejor, a construir los medios para hacer frente a imprevistos, a formar un patrimonio y a cumplir metas de vida.
En este caso, tocaremos el tema de la cultura del ahorro, ya que hoy en día, por diversos factores económicos, se ha tornado difícil la posibilidad de ahorrar para alcanzar las metas que nos fijamos, o bien, la posibilidad de establecer un fondo de ahorro para emergencias.
¿Qué es el ahorro?
En términos prácticos, es la parte de nuestro ingreso que no destinamos a gastar y conservamos para el futuro con diversos fines como pagar un gasto futuro, hacer una compra importante, invertir en un negocio, etc.
Algo que pocas personas hacen es ahorrar, y la gran mayoría que ahorra es solo para completar el enganche de algún artículo, pocos ahorran de una forma disciplinada y constante para un fin mayor como mejorar el nivel de vida, emprender un negocio o algo que nos acerque a ganar nuestra libertad financiera. La mayoría de las personas solo reciben su dinero y lo gastan sin ahorrar absolutamente nada.
Si observamos, en la televisión, en la calle o en cualquier parte, todo está destinado a que gastemos, hasta que nos endeudemos. Esto se debe a los genios del marketing que nos dicen compra ahora, paga después, pagos chiquitos.
Los bancos por su parte no hacen mucho para que ahorremos. Nos ofrecen tasas de interés tan bajas que apenas cubren la inflación que existe, entonces, tenemos que en vez de ganar con nuestro dinero en el banco, terminamos perdiendo. A los bancos más que nuestro dinero como ahorrista, nos quieren como cliente de sus tarjetas de crédito, deudas, hipotecas, etc.
La realidad es que los bancos nos quieren como deudores, el gobierno quiere que gastemos para así, tomar su parte de impuestos al consumo como el IVA, las empresas necesitan nuestro dinero para seguir produciendo y ganando, y finalmente tenemos que a nadie le conviene nuestro ahorro, más que a nosotros mismos.
Reglas del ahorro.
1. Ahorrar una cantidad fija al mes
El primer error es pensar en guardar "lo que sobre" a fin de quincena y la realidad es que muchas veces no hay sobrante, sino todo lo contrario. Por eso es fundamental que al distribuir los ingresos del hogar se destine de manera obligatoria una cantidad fija al ahorro, como se hace con el pago de los servicios. Es fundamental empezar hoy.
Recuerda que la constancia es indispensable. No dejes pasar un mes sin ahorrar y tampoco caigas en la trampa de gastar de más pensando en que "guardarás lo doble el siguiente".
Como todo buen hábito, cuesta trabajo adquirirlo. Por fortuna hay diferentes maneras de reforzarlo: anota en tu agenda como una tarea pendiente el depósito a tu cuenta.
Empieza con un monto pequeño para que no se convierta en camisa de fuerza. Si el compromiso personal no es suficiente existen otras alternativas como las cajas de ahorro.
2. Pensar a largo plazo
El segundo error más frecuente es pensar sólo en el presente, en lo que compras hoy con un monto determinado.
Para tener éxito en el ahorro piensa a mediano y largo plazo: mínimo 12 meses. Recuerda que más importante que el monto es la constancia. Si no puedes guardar cierta cantidad que deseas, no importa, ahorra lo que esté dentro de tus posibilidades.
3. Definir un objetivo
Ahorrar con un fin determinado es el mejor incentivo. Es preferible iniciar con metas a corto plazo (entre tres y seis meses), así los beneficios alcanzados reforzarán el hábito del ahorro.
Tras alcanzar un par de objetivos de corto alcance intenta con uno de mediano plazo (uno a tres años), para finalmente asumir un reto de largo aliento.
Para lograr los objetivos es muy importante elaborar un proyecto financiero, que consiste en definir tres aspectos:
a) ¿Qué quiero?
b) ¿En cuánto tiempo?
c) ¿Cuánto debo destinar al mes para reunir la cantidad final?
Mientras más realista seas al elaborar tu proyecto financiero, más probabilidades tendrás de alcanzar el objetivo.
4. Incrementar el ahorro, no el gasto
Es muy común que cuando los ingresos familiares aumentan también se incrementen los gastos casi de manera inmediata, en lugar de destinar el dinero extra o una buena parte de él al ahorro, que sería una decisión más conveniente.
Quizá la mejor opción sea destinar 50 por ciento del dinero extra al ahorro y el otro 50 por ciento al gasto corriente. Mientras más ahorres, mayor será el monto acumulado y más rápido alcanzarás las metas.
5. Atreverse a invertir
Ahorrar e invertir no son sinónimos. Tener el dinero en una cuenta bancaria es casi como guardarlo debajo del colchón, en cuanto a intereses generados se refiere.
Por fortuna, existen en el mercado diversas opciones de inversión redituables (algunas muy redituables), que se ajustan a diferentes necesidades y presupuestos. No se necesitan millones para invertir en ellas, de hecho algunas inician desde 10 mil pesos.
El dinero termina perdiendo valor adquisitivo por efectos de la inflación. El siguiente paso natural tras lograr ahorrar durante uno o dos años es la inversión.
Factores que favorecen el ahorro.
Tener siempre presente nuestra meta.
Factores que no favorecen el ahorro.
Rompamos mitos.
La falta de información es tierra fértil para la generación de mitos. Aquí algunos de los más frecuentes en torno al dinero:
Comprar a crédito es la única manera de adquirir bienes y servicios.
Conclusiones.
El ahorro hoy en día, “se ha vuelto casi imposible”, pues nadie tiene el hábito de hacerlo. Sin embargo, ya nos hemos dado cuenta de los grandes beneficios que nos puede traer a corto y largo plazo.
La clave del éxito en el ahorro está en uno mismo, pues si somos constantes y tenemos un compromiso firme para alcanzar nuestra meta, lo lograremos.
No es necesario ahorrar cantidades grandes de dinero, sino todo de acuerdo a nuestras posibilidades, pues de lo contrario estaremos en un ambiente de presión, que nos llevará a reducir gastos que tal vez, si sean necesarios; por otro lado, también debemos tener claro que no debemos gastar más de lo que podemos ganar, pues más allá del ahorro, nos estamos acercando al endeudamiento con instituciones de crédito que, como sabemos, su negocio consiste en incitar a la gente a este, cobrando altas tasas de intereses dejando de lado el fomento al ahorro.
Así pues, es una decisión que está en uno mismo, y se cumplirá siempre y cuando seamos perseverantes y constantes.
Bibliografía
http://www.educacionfinanciera.hacienda.gob.mx/ Secretaría de Hacienda y Crédito Público
http://www.libertadfinancieraeninternet.com/la-cultura-del-ahorro/ Libertad Financiera
http://www.finanzasparatodos.org.mx/finanzasv2/public/view_cat.php?id=40 Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros
http://www.soyentrepreneur.com/comienza-a-ahorrar-hoy.html Revista Entrepreneur
http://www.condusef.gob.mx/PDF-s/educacion_financiera/conduguias/ahorro-formal.pdf Comisión Nacional Para La Defensa de Los Usuarios de Servicios Financieros